¡Porque vivos se los llevaron, vivos os queremos!

En este día 30 de agosto, todos los años conmemoramos el Día Internacional de las Víctimas de las Desapariciones Forzadas. Establecido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en el año 2011 como una forma de monitorear nuestro progreso como comunidad global, para poner fin a esta despreciable violación de los derechos humanos. Es una manera de vigilar a nuestros respectivos gobiernos para eliminar este macabro crimen contra la humanidad. El mandato del órgano de ONU no es ser un observador, sino más bien proponer soluciones y acciones de cambio para detener este crimen. Lamentablemente, la ONU ha fracasado en este sentido. El terrorismo de Estado en los gobiernos militares continúa la práctica de la desaparición forzada contra la población, una práctica que ha continuado bajo gobiernos «elegidos democráticamente».

Cientos de miles de personas han desaparecido durante conflictos o períodos de represión en más de 85 países de todo el mundo, entre ellos Filipinas, Sri Lanka, Irán y Birmania en Asia; y México, El Salvador, Guatemala, la República Dominicana, Colombia, Perú, Argentina, Uruguay, Bolivia, Chile, y Paraguay en América Latina.

Esta técnica sistematizada fue introducida en América Latina y en otras regiones del mundo por las dictaduras militares para servir a los intereses del imperialismo norteamericano, como mecanismo de represión, ante el avance de los procesos revolucionarios que buscaban la emancipación y la autonomía de nuestros pueblos.

En Guatemala se intensificó de manera brutal, elevando la cifra de 45.000 desaparecidos, durante el conflicto armado, con esta estadística es el país con mayor número de crímenes de esta naturaleza.
Argentina registra más de 30.000 desapariciones, valoramos el arduo trabajo que las madres y abuelas de la Plaza de Mayo han realizado incansablemente en la búsqueda de sus seres queridos.

La práctica de las desapariciones no ha terminado todavía. Podemos citar los secuestros y desapariciones de 43 estudiantes de Ayotzinapa en México, los casos de Colombia, Perú, Argentina y Colombia y al igual que en Asia son claros ejemplos de esta práctica actual. El surgimiento de gobiernos de extrema derecha amenaza con intensificar y aprovechar al máximo esta práctica para mantenerse en el poder.

En Filipinas, en el contexto de la estrategia de contrainsurgencia del gobierno, cientos de personas han desaparecido sin que se haya resuelto ningún caso hasta la fecha. Si bien el gobierno filipino promulgó la Ley de la República 10353, una ley nacional que tipifica como delito la desaparición forzada, su aplicación deja mucho que desear. Esta práctica viciosa continúa peligrosamente bajo la brutal guerra contra las drogas y las campañas de contrainsurgencia de la administración Duterte. La ley antiterrorista recientemente promulgada, a la que se oponen en gran medida los activistas, la oposición y las luminarias jurídicas del país, ha dado prácticamente la señal de salida para que las fuerzas de seguridad del Estado secuestren a personas bajo la más mínima sospecha de ser terroristas, con el pretexto de defender al país contra el terrorismo.

La Liga Internacional de Lucha de los Pueblos (ILPS), a través de la Comisión 3 que aborda las cuestiones de derechos humanos, ratifica su solidaridad, compromiso y apoyo en la resolución aprobada durante la 6ª asamblea celebrada en Hong Kong:

«Apoyar y expresar su solidaridad en la aplicación de la Ley 3590 en Guatemala, que exige la creación de una Comisión Nacional de Búsqueda de Desaparecidos, y continuar exigiendo justicia y reparación para las víctimas.»

En este día dignificamos y honramos la vida de todas las víctimas de desapariciones forzadas en el mundo. Las organizaciones y movimientos populares deben mantener firme la lucha por el esclarecimiento de la verdad sobre las prácticas y políticas militares genocidas que se ejercen brutalmente contra la humanidad.
Hacemos un llamado a todos los pueblos amantes de la libertad del mundo para que se unan en la demanda de la búsqueda de la verdad y la justicia. Es nuestro sagrado deber mantener vivo el recuerdo de la lucha de las víctimas.

¡Ni perdón ni olvido, ¡exigimos justicia ya!
¡Porque vivos se los llevaron, vivos os queremos!
¡Castigo a los responsables de la desaparición forzada!

Comisión 3, Liga Internacional de Lucha de los Pueblos
Comité Provisional de América Latina y el Caribe (ILPS-LA y C).

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