Frente único internacional antiimperialista y antifascista Declaración conjunta del AIAFUF acerca de la crisis actual del capitalismo en pleno Covid 19

La era de la industrialización hizo avanzar el capitalismo, acumuló grandes riquezas para pocas personas e hizo empobrecer a las masas. El siglo XX presentó el ascenso de monopolios, la formación de oligarquías financieras, la exportación de capital, consorcios internacionales y un mundo dividido y repartido por guerras. También fue un campo de batalla para el socialismo. La clase obrera y los pueblos oprimidos luchaban, triunfaban y sufrían reveses. Pero la historia continúa.

La reincorporación de los países anteriormente socialistas al sistema mundial capitalista monopólico agravó las crisis sistémicas y periódicas de la acumulación de capital en el capitalismo. Antes del fin del siglo pasado, tuvo lugar un cambio de paradigmas a favor del neoliberalismo y la democracia liberal. La “guerra contra el terrorismo”, librada por los EE.UU., y varios cambios de regímenes fracasaron en su intento de reanimar la economía. El fascismo levantó su cabeza fea y transfirió la crisis imperialista a las masas trabajadoras y las naciones pobres.

El crash financiero de 2008 ha desembocado en una crisis del sistema mundial capitalista aún peor y a un hundimiento del sistema financiero y económico mundial en este año 2020, crisis que se desarrolla con mayor velocidad que la de la Gran Depresión a partir de 1929. El régimen político neoliberal está más en bancarrota que nunca, que ha llevado a una acumulación e inflación sin precedentes de los activos de la oligarquía financiera y la burguesía monopolista, a deudas insoportables, a una depresión de la economía a medida que se empobrece la sociedad de consumo, y a la creciente competencia de las corrientes fascistas y antifascistas en todo el mundo.

El actual colapso del sistema capitalista mundial coincide con la propagación de la pandemia de Covid 19. La pandemia se ha convertido en una crisis mayor de lo que debería ser, porque el sistema imperialista imperante y las actuales políticas económicas neoliberales han destruido los sistemas de salud pública y también dictan la imposición de medidas de austeridad al pueblo, que se ven reforzadas por la política neoconservadora de medidas cada vez más represivas y militares. La acelerade crisis ambiental también exacerba las consecuencias sociales, económicas y sanitarias de la pandemia y es una de las causas de la aparición de pandemias.

El número de enfermos y moribundos es asombroso. La mitad de la humanidad está encerrada. Las desesperadas medidas de cuarentena han dado lugar a enormes pérdidas de empleo e ingresos. Los más afectados son los trabajadores, los desempleados, los jóvenes, las mujeres y los niños, los migrantes, las personas de color, los pobres de las zonas rurales y las personas que viven en prisiones superpobladas.
Billones de dólares, euros y yuanes están buscando una salida a la crisis. La policía y el ejército, como fuerzas cohesivas del Estado, están forzando cierres más estrictos y suprimiendo las opiniones disidentes. La gente, incluso en casa, está inquieta. Quieren una salida de la crisis. Quieren un futuro estable y sostenible.

Más de un siglo de imperialismo, de saqueos y guerras motivados por el lucro, mataron a millones de personas y no salvarán a la humanidad. La gente está pidiendo a gritos un cambio de sistema. Usemos la riqueza social creada por la gente trabajadora para garantizar trabajos e ingresos, proveer alivio económico y servicios médicos. La redistribución de la riqueza, gravando a los ricos, no es suficiente. Las medidas de rescate no deberían ser para las corporaciones. La producción y el intercambio deben ser para el pueblo. El socialismo es la única alternativa viable. Debemos nacionalizar sectores estratégicos como los bancos y los sistemas financieros y ponerlos en manos de los trabajadores. Ahora debería comenzar la era del bien común.

En línea con nuestras aspiraciones a largo plazo, afirmamos estas demandas inmediatas y urgentes:

1. Ingresos y beneficios garantizados, subsidios en efectivo y alivio para los trabajadores ahora.
2. Gestión de epidemias que respete los derechos humanos, pruebas masivas y servicios de salud adecuados para el pueblo.
3. Protección social para los agricultores, los trabajadores y las masas trabajadoras.
4. No a medidas de rescate para las grandes corporaciones, implementar rescates para la clase obrera.
5. Cancelación, no simplemente alivio, de la onerosa deuda externa de los países en desarrollo pobres.
6. Suspensión y renegociación de acuerdos comerciales desiguales.
7. Movilizar la ciencia y la tecnología para el pueblo.
8. Nacionalizar los sistemas de salud pública, resistir y condenar las políticas neoliberales.
9. Respetar los derechos humanos y democráticos; liberar a todos los prisioneros políticos.
10. Levantar las sanciones contra 30 países y territorios, incluidos Cuba, Venezuela, Palestina y la República Popular Democrática de Corea.
11. Destinar el presupuesto militar a la salud pública y a los servicios sociales.
Debemos educar al pueblo, poner al descubierto las raíces de la crisis, conocer las necesidades de la gente y encontrar formas de apoyarla, y oponernos al creciente militarismo y a las medidas fascistas.
¡Contrarrestemos al imperialismo y al fascismo! ¡Afirmemos el bienestar y los derechos del pueblo! ¡Luchemos por la soberanía, la democracia y el socialismo!

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