¡Justicia para las víctimas de la Masacre de Kidapawan!

La ILPS Comisión 6

La Comisión 6 de la Liga Internacional de la Lucha de los Pueblos, en nombre de todas sus organizaciones integrantes, condena en los términos más altos posibles el gobierno de Aquino en Filipinas por la matanza perpetrada por las fuerzas del gobierno entre los agricultores de Kidapawan. También nos unimos a los campesinos y al pueblo filipino en su llamamiento a la justicia y al fin de la militarización en Mindanao, al sur de Filipinas.

El 1 de abril las fuerzas militares y de policía del gobierno de Filipinas dispararon balas reales contra los agricultores que protestaban en Kidapawan, Cotabato del Norte, en Mindanao. Al escribir estas líneas, la brutal represión ya se ha cobrado al menos 5 vidas y 116 heridos, y 89 campesinos siguen desaparecidos, incluyendo mujeres, ancianos y 6 menores de edad.

Dirigidos por Kilusang Magbubukid ng Pilipinas (“Movimiento Campesino de Filipinas”, KMP), más de 6.000 campesinos levantaron barricadas en la carretera provincial desde el 30 de Marzo para pedir la distribución de los 15.000 sacos de arroz prometidos como asistencia a los agricultores afectados por la sequía de El Niño, pidiendo también la salida inmediata de tropas militares de las comunidades campesinas.

Pero en lugar de hacer caso a las peticiones de los agricultores y darles lo que se les debía, el gobierno terrateniente de Aquino y el gobernador local respondieron con violencia mediante la Policía Nacional de Filipinas (PNP). Hasta ahora, las tropas del gobierno están acosando y rodeando a los campesinos acampados en Kidapawan, con órdenes de detención que se ciernen sobre sus cabezas, lo cual es una táctica conocida del régimen de Aquino.

Esta no es la primera matanza bajo una administración de Aquino. Las manos del clan arrendador Cojuangco-Aquino se han manchado con la sangre de los campesinos desde tiempos inmemoriales. Esta matanza recuerda a la Masacre de Mendiola bajo la primera administración de Aquino, así como a la masacre de Hacienda Luisita en las tierras de los Cojuangco-Aquino, entre otras. De hecho, el gobierno de Aquino y la oscura dominación de los terratenientes siguen siendo el mayor obstáculo para una verdadera reforma agraria en Filipinas y para el desarrollo de las comunidades campesinas en el país en general.

El gobierno de Aquino va a pagar por esta matanza, y va a pagar muy caro. La historia de los movimientos campesinos del mundo no es nada si no es instructiva.

Unimos nuestros brazos en solidaridad con las familias de las víctimas de la Masacre de Kidapawan – sus callosos puños apretados son sus medallas de guerra.

Hacemos un llamamiento a los campesinos, pescadores, trabajadores agrícolas, mujeres rurales y los pueblos rurales del mundo que están con las víctimas de la Masacre de Kidapawan, y a los campesinos filipinos y la población rural en su lucha por la tierra.

Nos ponemos de pie unidos contra todas las formas de reacción y terrorismo de Estado.

¡Alimentos, no balas!
¡Justicia para todas las víctimas de la Masacre de Kidapawan!
¡Lucha contra la opresión del Estado y el terrorismo de Estado!
¡Abajo el feudalismo!

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