Alto al «Comercio Libre» en beneficio de los super-monopolios

Declaración del ILPS a los 20 años de la Organización Mundial del Comercio

Por Prof. José María Sisón
Presidente de la Liga Internacional de la Lucha de los Pueblos

Desde su creación hacen 20 años, la Organización Mundial del Comercio (OMC) ha sido un pilar clave del orden internacional pos Guerra Fría dirigido por el imperialismo de los Estados Unidos. Luego de la Segunda Guerra Mundial, los poderes imperialistas establecieron las reglas para el sistema de comercio internacional a través del Acuerdos Generales sobre Tarifas y Comercio (GATT). Pero esto solo incluía 23 países mayormente industrializados. La OMC fue creada con el propósito de sustituir al GATT.

Comenzando con 28 miembros en 1995, ha expandido hasta aglutinar a 161 estados miembros bajo sus reglas y cubriendo 98% del comercio global. Ha profundizado y acelerado la incorporación y dependencia de países del tercer mundo y hasta países que eran socialistas en el mercado global capitalista con el ingreso de China en 2001, Vietnam en 2007 y Rusia en 2012.

Ha reducido las tarifas que se aplican al comercio a un promedio de la mitad durante los últimos 20 años, y las reducciones más grandes han sido en el tercer mundo. Esto ha impulsado el comercio global en un 250% durante el mismo periodo, beneficiando mayormente a las empresas super monopolistas de los países imperialistas. La UNCTAD estima que alrededor del 80% del comercio global (que actualmente es de $20 trillones Dólares Estadounidenses) está relacionado a la producción internacional de las Corporaciones Transnacionales (CTN), y cerca de la mitad de este es comercio entre estos mismos monopolios.

Mientras el GATT se enfoca mayormente en la reducción de impuestos a productos manufacturados, la OMC tiene 60 acuerdos cubriendo las áreas de agricultura, servicios, inversiones, finanzas, proyectos públicos, procesos aduaneros, tecnología de información y comunicaciones y propiedad intelectual.

Por lo tanto, la OMC no solo ha aumentado el comercio pero también la exportación de capital excedente. La inversión directa en acciones ultramar de las CTN aumentó ocho-veces-y-media del 1995 – 2014. Mientras las ventas de sus afiliados extranjeros aumentaron cinco veces y las super ganancias extraídas en impuestos y pagos aumentaron un 656% desde que se creó la OMC. Treinta-y-siete de las 100 economías más grandes del mundo ahora son de las CTN, y casi todas tienen sus oficinas centrales en los países industrializados.

Este aumento en la exportación de capital ha sido acompañado por la reorganización de la producción en la cual las empresas monopolistas fragmentan y dispersan en diferentes etapas la producción de sus operaciones a nivel global para poder explotar la mano de obra más barata, las materias primas y otros elementos. Como resultado, la inmensa mayoría de países subdesarrollados se mantienen limitados a la extracción de materias primas o de la semi-manufactura de baja tecnología para la exportación a los países capitalistas avanzados. El imperialismo ha usado a la OMC para coaptar aún más a varias élites gobernantes para evitar que surja algún tipo de “solidaridad entre el Tercer Mundo” parecido al Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI).

La OMC se mantiene como el instrumento más comprensivo y de mayor alcance para promover la globalización neoliberal y para fortalecer el control del capital monopolista sobre los recursos del mundo incluyendo los alimentos, salud/medicinas, el agua, tierra, bosques, infraestructuras, tecnología y hasta el conocimiento. Aumentando el agarre de corporaciones gigantescas que tienen sus bases en los países imperialistas y sus socios en el Sur sobre la producción y distribución de prácticamente todos los bienes y servicios, la OMC también ha infligido el hambre, desempleo, precariedad, catástrofe ambiental, y negado el acceso a los servicios básicos y otros esenciales para una vida digna para la inmensa mayoría de la humanidad.

Pero, al facilitar y acelerar la concentración de la riqueza en el 1% y empobreciendo a las masas trabajadoras, la OMC también ha contribuido al empeoramiento de la crisis de la sobreproducción en el sistema capitalista global. La economía global ha estado en una depresión prolongada desde que ocurrió la crisis global financiera en 2007 y la financialización ha sido inadecuada para mantener las ganancias monopolistas capitalistas. De hecho, está creando las condiciones para otra y más severa crisis financiera global.

Esta empeorada crisis global agudiza el deseo insaciable por los capitalistas monopolistas de explotar la mano de obra del mundo, los recursos naturales y los mercados con el fin de extraer ganancias exageradas y acumular capital. Por lo tanto, también se intensifica la lucha entre los países imperialistas por asegurar sus partidas respectivas de las fuentes de materias primas y mano de obra barata, sectores para la inversión y mercados.

El estancamiento en los centros imperialistas por un lado y el crecimiento económico de China y un grupo de otras “economías emergentes” de la otra, ha contrarrestado la capacidad de los poderes imperialistas para exclusivamente determinar la agenda de la OMC. Esto ha conducido a un estancamiento prolongado en la ronda actual de negociaciones en la OMC, la llamada Ronda de Desarrollo Doha la cual se inició desde el 2001.

Sobre todo, la resistencia popular ha sido la clave evitando que la OMC cumpla con su propósito de facilitar un saqueo y explotación mayor por los imperialistas. La OMC ha servido como blanco unificador para las luchas populares a nivel mundial durante las recientes décadas de “globalización” neoliberal.

El ILPS ha estado en la primera línea de la resistencia popular a la OMC desde que se constituyó la Liga. De hecho, el plan para la creación del ILPS se hizo público en la Asamblea del Pueblo en Contra de la OMC que fue organizada en Bagong Alyansang Makabayan el 28 de noviembre, 1999 en Seattle, USA. La negación a conceder un permiso por las autoridades de Seattle para la Concentración y Marcha de la mencionada asamblea resultó en un plantón de protesta que sirvió de preludio para otras marchas de protestas, y que resultaron en la Batalla de Seattle la cual paralizó a la conferencia de la OMC.

Los miembros del ILPS han organizado educación masiva y campañas para desenmascarar y oponerse a la implementación de los acuerdos de la OMC a nivel nacional y también dirigieron acciones militantes de protestas a nivel internacional exigiendo que se desmantelara o destruyera esta institución imperialista. Los miembros del ILPS estuvieron en la primera fila de las protestas populares que obstruyeron las reuniones Ministeriales de la OMC en Cancún (2003), Hong Kong (2005) y Bali (2013).

El imperialismo de EEUU está maniobrando con nuevas propuestas de “acuerdos de libre comercio” como el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) y el Sociedad Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP). Estos llamados acuerdos comerciales del siglo 21 amenazan con la construcción y atrincherar un marco legal para el dominio corporativo global y facilitar la explotación global de los pueblos trabajadores por las corporaciones. Estos acuerdos mega-regionales violan los derechos laborales reconocidos a nivel internacional a la vez que aseguran mayores incentivos, derechos protección para los inversionistas. Estos son esquemas motivados por lo general por ambiciones políticas para impartir nuevas reglas sobre el comercio con el propósito de mantener el dominio completo del sector financiero de los EEUU y los monopolios corporativos a través de una nueva neo-colonización de los rivales emergentes y que si es exitosa sometería a los gobiernos extranjeros a estos monopolios.

Pero los estados imperialistas no están listos para abandonar la OMC en el futuro cercano. De hecho, los EEUU, la UE, Japón y otros países desarrollados desean que la 10ma Conferencia Ministerial (MC10) del 15-18 de diciembre, 2015 en Nairobi, Kenia que tiene el propósito de comenzar negociaciones sobre “asunto nuevos” – los cuales en verdad son propuestas viejas que estos poderes imperialistas hace tiempo están tratando de imponer como nuevas reglas sobre el comercio e inversiones que comprometerían a todos los países. Estos incluyen una liberalización adicional de las inversiones (especialmente para los servicios y su adquisición por los gobiernos), una mayor liberalización de aranceles, la eliminación de “barreras no-arancelarias” (como la desregularización) y el fortalecimiento de los derechos por la propiedad intelectual de las CTN.

Esto fortalecería aún más la capacidad de las CTN para operar dentro y a través de las fronteras de manera “legal” para negarles a los países en vías de desarrollo las herramientas políticas que les quedan y que son necesarias para promover el desarrollo sustentable y asegurar los derechos de los pueblos.

Por lo tanto, mientras los imperialistas celebran el 20mo aniversario de la OMC, la ILPS hace un llamado a todos sus miembros y organizaciones aliadas para que organicen protestas en contra de la OMC, las FTA y la globalización imperialista en el primer día de la 10ma Conferencia Ministerial el 15 de diciembre, 2015.

Además, la ILPS le pide a sus miembros que inicien estudios y educación más profundas sobre los actuales ataques neoliberales incluyendo sus nuevos vehículos en la OMC y las FTA. De igual manera, debemos producir materiales educativos y organizar actividades educativas de masas para los pueblos sobre las alternativas al existente sistema capitalista monopolista incluyendo un marco alternativo para la cooperación económica internacional basada en la solidaridad, el beneficio mutuo y el respeto a la soberanía de los pueblos.

¡La OMC ha sido una plaga por 20 años!
¡Echemos la OMC al basurero ahora!
¡Luchemos en contra de la Globalización Imperialista!