Juicio a Ríos Montt abre heridas

Familiares de víctimas de la guerra en Guatemala hablan con HOY sobre la condena

Amancio VillatoroPor SOUDI JIMÉNEZ
213.237.4584/LOS ÁNGELES

Los recuerdos de la guerra en Guatemala se removieron una vez más. Todo esto fue generado por la condena al general Efraín Ríos Montt. Unos celebran y otros cuestionan que el expresidente haya sido encarcelado.

“Me declaro inocente”, dijo Ríos Montt ante el tribunal, en donde junto al general José Mauricio Rodríguez enfrentaba cargos de genocidio y crímenes contra los deberes de la humanidad por la muerte de 1,771 indígenas ixiles.

El 10 de mayo, al expresidente de facto se le dictaron 80 años de prisión; al otro acusado se le declaró inocente.

“Es un triunfo, es una alegría que se haga justicia; pero hay otros, como el presidente Otto Pérez Molina, que también tiene sus manos manchadas de sangre”, advierte Néstor Villatoro, organizador sindical de la Unión Nacional de Enfermeras.

Este guatemalteco emigró a California después de la muerte de su padre, Amancio Villatoro, máximo dirigente de la Central Nacional de Trabajadores de ese país, desaparecido el 30 de enero de 1984.

“Lo torturaron por 59 días, luego lo asesinaron. Siempre supimos que fue el ejército, pero pasaron 28 años para encontrar sus osamentas. El único pecado de mi padre fue luchar por la justicia y la democracia frente a dictaduras militares”, detalla Villatoro.

Con los restos humanos y otras pertenencias del padre de Villatoro, su familia creó un museo en memoria de las víctimas, inaugurado el 30 de enero de 2012, en la capital guatemalteca.

“Es triste que esta historia esté escondida, por eso queremos mostrar a las nuevas generaciones lo que pasó durante la guerra. Mi padre murió pidiendo que parara el genocidio que impulsó Ríos Montt”, agrega.

Villatoro revela que en 1996, junto con otras 21 familias, interpusieron una demanda ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Dicho tribunal resolvió a finales de 2012 a favor de los demandantes, condenando al estado de Guatemala.

“Quisiéramos darle un castigo mayor a Ríos Montt; la condena recibida no es nada comparado con todo el daño que él causó. Es una victoria, porque hace 20 años no íbamos a imaginar que esto iba a suceder”, asevera.

La otra cara

Quien es Rios Montt“El dictamen [contra Ríos Montt] no deja nada bueno; lo que se viene es una polarización social; tampoco sería extraño otro conflicto armado”, dice Byron Vásquez, presidente de la Casa de la Cultura de Guatemala en Los Ángeles.

En pleno conflicto armado, en 1983, Vásquez sufrió la pérdida de un primo; este fue víctima de un atentado guerrillero en contra del ejército, en donde fallecieron su familiar junto a su esposa y dos hijos. “También hay que investigar a la guerrilla; en una guerra hay dos bandos y para que haya justicia se debe tratar a todos por igual”, indica Vásquez.

Según la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH), la guerra en esta nación centroamericana que duró 36 años dejó alrededor de 200 mil muertos.

En el informe final, “Memoria del Silencio”, de la CEH, se destaca que 45 mil personas fueron víctimas de desapariciones forzadas y ocurrieron más de 600 matanzas.

“Las masacres existieron y fueron miles de guatemaltecos que salieron huyendo, pero no se puede tomar una decisión abrupta, al azar; tampoco se hizo un estudio analítico y científico serio; se faltó al debido proceso”, cuestiona Vásquez.

Kathryn Johnson, coordinadora de gestión de la Comisión de Derechos Humanos de Guatemala en Estados Unidos (GHRM) con sede en Washington D.C., estima que este juicio es un escalón hacia la reconstrucción de ese país.

“Creo que Guatemala no puede repararse sin justicia; este es un paso hacia la paz verdadera. Este caso no ha terminado ni el proceso contra la impunidad porque hay más víctimas de violaciones a los derechos humanos”, afirma Johnson.

A principios de semana, Ríos Montt tuvo que ser internado en un hospital al desmayarse cuando se dirigía a una audiencia, en donde se instruyó que el estado de Guatemala deberá pedir perdón al pueblo maya ixil por el genocidio que vivieron.

“Seguiremos observando, documentando y monitoreando lo que pasa en Guatemala, porque hay casos pendientes de indígenas, periodistas y estudiantes que no han sido resueltos”, concluye Johnson.

swjimenez@hoyllc.com

 

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