De la mentira a la verdad

Por Christian Echeverría

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Dialogué con Samuel Villatoro, hijo de Amancio Samuel Villatoro, líder sindical víctima del Diario Militar. Encontré un joven moderno, empresario, profesional, padre y esposo, un posible camino para la reconciliación desde la experiencia de una familia.

El lunes 30/1/2012 se cumplían 28 años de la desaparición forzada del fundador del Sindicato de la empresa Chiclets Adam’s, asesor, máximo dirigente de la Central Nacional de Trabajadores (CNT), del Comité Nacional de Unidad Sindical (CNUS) y militante de las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR).

Sus hijos, Néstor y el mismo Samuel, lo recuerdan como un hombre humanista, dispuesto a luchar por el otro, a hacer algo por los demás, especialmente por el débil. Néstor recuerda en especial un dialogo con su padre donde éste le decía, que la educación era lo más importante en la vida, siempre y cuando ese conocimiento fuese para buscar mejorar la situación del pueblo y no para hacer dinero, sin importar la profesión.

Esa mañana, en la sede de la Fundación de Antropología Forense de Guatemala (FAFG), ante medios, activistas de derechos humanos extranjeros y nacionales, ex combatientes, estudiantes, trabajadores, sindicalistas, organizaciones civiles, ante el pueblo; la FAFG y la Fundación Amancio Samuel Villatoro, dirigida por sus hijos Samuel y Néstor, abrían a la sociedad el Museo de los Mártires del Movimiento Sindical, Estudiantil y Popular de Guatemala. Discursos. Me impactó ver y escuchar a Helen Mack, que llegó al podio llorando en aquella mañana histórica. “Creo que la reconciliación parte de lo que hicimos o dejamos de hacer” –dijo, proponiendo una autocrítica profunda al movimiento social, rescatando, no solo la memoria de los caídos, sino la memoria de la resistencia misma, sin romanticismos ni apologías. Fue difícil dialogar con Néstor Villatoro. Me dijo: “Me costó hacerle entender a la familia de mi padre, por la tradición conservadora, ha sido difícil, he logrado la compresión…” –cuando le pregunté cómo había surgido la idea del museo- “Para rescatar la memoria histórica de los más de 45 mil mártires” –contestó- Néstor, igual que su padre, es líder obrero, él en EE.UU., donde se radicó, después de huir por su vida, primero a México y luego ilegalmente a EE.UU. Vino para este evento y hoy es miembro del National Nurses United, uno de los sindicatos más grandes del país según afirmó.

Él y Samuel sueñan en grande. Pretenden impulsar un proyecto de ley para que el Museo de la Memoria Histórica forme parte de los programas educativos del MINEDUC. Un día, crear un Museo-Cementerio Nacional del conflicto armado. Pronto, acompañar psicosocialmente a familiares de víctimas del conflicto como ellos y realizar jornadas médicas asistenciales, inicialmente en marzo en una comunidad significativa: Nebaj.

La familia es el núcleo de la sociedad.

Esta frase, repetidísima, adquirió un nuevo significado para mi a partir de esta experiencia. “Para mi ha sido muy reparador… -me decía Samuel dos días después en la mañana que le tocaba abrir el Museo al público, lejos de cámaras y solo- (…) con su simple presencia (de la osamenta de su padre), me siento confortado”. Verbalizó el torbellino que lo habita a estas horas y lo que vive su familia. Cada cual lloraba por su lado estos años, ahora lo hacen juntos. Al volver al país como hizo él para hacer su vida, antes de su adolescencia; el silencio y el miedo hegemonizaban sus días, las de su madre y hermana y su otro hermano, hoy ortopedista. No se hablaba, temían aún, a pesar del tiempo, en todas partes temían, en el centro comercial, etc. Lenguaje típico de clase media pequeño burguesa, que los lectores comprenden. Su madre y su hermana se resisten un poco a la exhibición, Néstor y él lo necesitan, su otro hermano; neutral. Aquí sí se rompe un ciclo. Uno de silencio, miedo, angustia de no saber en dónde, cómo. Se gesta un duelo en un hombre, en su familia. La familia Villatoro reproduce hoy en si la misma GRAN y PROFUNDA NECESIDAD de las familias guatemaltecas. La familia es el núcleo de la sociedad.

Los Villatoro enseñan el camino a todos con su caminar incierto… “Nosotros no nos hemos detenido, hemos seguido adelante, nada más que ésta es una parte de tu vida que no podés olvidar- afirmaba refiriéndose a la lógica social del olvido como forma de vida, a la mentira de que recordar es quedarse estancado-

“Toda persona que murió por su Patria es un mártir” –enfatizó – quiso aclarar, que aquel no era un espacio para odiar, para izquierdistas únicamente, que todos pueden apropiárselo: “Que los traigan”-invitó al que desea llevar restos u objetos de familiares del otro bando, -me aseguró-. Que “ellos” reconozcan y “nosotros” también para perdonarnos. El país de la injusticia creó una MENTIRA: la paz llegará con olvido o negación. Pero la lección es otra: será con MEMORIA Y VERDAD.

FUENTES PARA EL ARTÍCULO:

  • Entrevista estructurada con Néstor Villatoro el 30/1/2012 en el Museo de los Mártires del Movimiento Sindical, Estudiantil y Popular de Guatemala, realizada en la 1ª Calle 1-53 Zona 2, Ciudad de Guatemala a medio día aproximadamente.
  • Entrevista estructurada con Samuel Villatoro, Directo de la Fundación Amancio Samuel Villatoro el 1/2/2012 en las oficinas de la Fundación de Antropología Forense de Guatemala (FAFG), en la 1ª Calle 1-53 Zona 2, Ciudad de Guatemala a las 10 de la mañana.
  • Memorial del evento de inauguración del Museo de los Mártires del Movimiento Sindical, Estudiantil y Popular de Guatemala impulsado por la Fundación Amancio Samuel Villatoro y la Fundación de Antropología Forense de Guatemala (FAFG) el 30/1/2012

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