ACCION urgente dentro de la pandemia ¡! : se dispara la violencia mortal hacia las mujeres.

En todos los países que conforman la región latinoamericana , el confinamiento potenció las agresiones hacia las mujeres y los femicidios. Las cifras de mujeres y de niñas/os violentados y asesinados denotan un acelerado aumento de las mismas. La violencia ha explotado junto a las diferencias sociales de carácter económicas, sanitarias, alimentarias, laborales, habitacionales, jurídicas, en términos de asistencia y contención del estado, en cuanto a las intervenciones tanto en zonas rurales como en las grandes ciudades.
América Latina y el Caribe es una de las regiones con mayor índice de violencia de género y femicidios. Y esto no es casualidad si entendemos que en sus territorios, la mayoría de la población está sumida en la pobreza y la marginación, excluida de casi toda política de desarrollo e inclusión , en el marco de la economía del subdesarrollo y el capitalismo dependiente regional y en donde la mujer juega un rol preponderante a la hora de tener que resolver dentro de sus núcleos familiares, cómo sustentar emocional y alimentariamente a quienes los componen.
En Argentina el 67% de los femicidios son perpetrados, por convivientes o vínculo conviviente, teniendo en cuenta el grave problema habitacional en el que estamos inmersos, donde en una vivienda, pueden llegar a convivir dos o más familias, incluyendo a abuelas/os u otro tipo de parentesco. Esto también visualiza que dentro del vínculo conviviente existen muchas mujeres que al no tener alternativas de donde alojarse, quedan expuestas a tener que depender de un “techo”, exponiéndose a numeroso tipo de agresiones, obligadas a convivir con su agresor.
En términos jurídicos, no existe una estadística estatal seria que registre los cientos de casos de femicidios consumados , aquellos que derivan de denuncias o actuaciones judiciales previas alcanza solo al 20%. Esto tiene su explicación ya que los procedimientos legales no son equitativos ni selectivas respecto a la emergencia a la hora de tomar las denunciar ni tampoco ofrecen soluciones inmediatas, como ser lugares donde alojar y proteger a las mujeres que están pidiendo ayuda urgente . Las mujeres además son maltratadas cuando van a exponer la denuncia, o cuando llegan lastimadas a los centros de salud. El carácter machista de la sociedad está instalado en la subjetividad del conjunto de la población y es indolentemente reafirmada de distintas maneras por los medios de comunicación masivos, que toman a los femicidios como parte de su show mediático.
Los gobiernos retacean las partidas presupuestarias para la atención de la creciente violencia de género, la mayoría de las administraciones caen en el típico burocratismo y formalismo burgués al momento de atender las necesidades populares, dando aire a la oleada macho-fascista, implementando políticas a medias, violando las mismas leyes que los parlamentos votaron.
En Argentina, desde el arranque de la pandemia, los femicidios llegaron a 45 -cada 29 horas se asesina a una mujer- elevando a 108 en lo que va del año, con una escalada de los mismos disparada por la extensión de la cuarentena imposibles de registrar diariamente. Muchos de estos femicidios son realizados frente a los hijos y en algunos casos ellos mismos fueron también asesinados.
Es notable la ausencia de los organismos nacionales específicos que han dejado de registrar y tratar la grave situación, sin siquiera hacer funcionar sus sitios web. El protocolo de tratamiento hacia este tipo de violencia “recomendado “ desde las fiscalías , prioriza el marco de acciones de la actuación para la emergencia ante el COVID-19 y las regulaciones que imponen los decretos de necesidad emanados por la presidencia, subordinando a un marco general todas las actuaciones , no resuelve la exclusión de los violentos , pierde efectividad específica para tratar la violencia y evita el necesario traslado de las víctimas a lugares habilitados adecuadamente ya que lo único que se garantiza es la permanencia en los hogares y la no circulación. Sumado a esto las líneas telefónicas de atención y otras formas de contacto para la intervención oficiales están saturadas, o carecen del personal suficiente o están sumidas en el marco de la atención general de las medidas sanitarias y de control ante la pandemia.
Se carece de hogares destinados exclusivamente para el resguardo de la mujer y sus hijos, existe un reordenamiento y abastecimiento de camas para recibir a los enfermos de covid-19,montan hospitales para tal fin, pero no habilitan casas o albergues ni resuelven disponer de espacios sin funcionar como Instituciones educativas o , en el orden privado, de hoteles y complejos sin funcionar . La realidad ,con sus cifras deja en claro que los femicidios constituyen una pandemia dentro de la pandemia, de lo cual los gobiernos y muchos no quieren hablar.
América Latina registró unos 3.800 feminicidios en 2019, según cifras preliminares, un aumento de 8 % respecto al año anterior según el Observatorio de Igualdad de Género de la Cepal ; en el contexto de la pandemia en Brasil 5 mujeres mueren por día y las denuncias de violencia de genero se incrementaron en un 30 %, en Chile 4 asesinatos y los llamados treparon a un 500%!, en México -a la cabeza en la triste lista histórica de la violencia de género y los femicidios- se reportaron más de 200 casos sobre todo de niñas y un aumento del 60% en llamados de auxilio. Siendo una situación que se replica en la mayoría de los países , cada hora en Latinoamérica, dos mujeres son asesinadas.
El contexto de esta particular violencia –que tiene un comienzo dentro de lo intra-familiar pero a la vez un refuerzo y una necesaria continuidad en la sociedad germinada por el Estado- esto conforma una historicidad sin una intervención favorable a las mujeres y va en sintonía con las bases macho-fascistas de quienes nos gobiernan y de sus manifestaciones políticas en el marco de la lucha de clases. Así , el asesinato de mujeres vinculado a una dimensión referida al género en general ligado a su calidad de activista, lidereza , representante o símbolo en las distintas luchas y escenarios , perpetrados bajo la acción o inacción del poder estatal ,constituyen un crimen de otro carácter : los feminicidios. En Chile recordemos el caso de Daniela Carrasco, la “mimo” que fue detenida, tortura, violada, asesinada y luego colgada en las rejas de una plaza, con el claro sentido de amedrentar la protesta social y en particular a aquellas expresiones de la mujer que toma preponderancia y un rol activo ,rebelde y central en la lucha callejera. En Brasil, el caso de la concejal Marielle Franco,en su condición de mujer negra y “favelada”(habitante de barrios de extrema pobreza ) quien fue acribillada a balazos por sicarios, en una zona liberada, y donde se responsabiliza a la policía de San Pablo , siendo claramente tanto un femicidio como un crimen político. En Bolivia el caso de Juana Quispe, mujer originaria, también elegida concejal repudiada por sus pares en la política y que aun sabiendo las amenazas que pesaban sobre ella, no claudicó la lucha hasta llegar a tomar el cargo: a los tres días la encuentran asesinada a la orilla de un barranco. En Honduras el asesinato de Berta Cáceres, por defender el medio ambiente y posterior asesinato de su compañera Lesbia Yaneth también dirigente en la misma lucha, están ligados a intereses políticos entre el Estado y las corporaciones, en contra de las necesidades del pueblo.
En Argentina aumentan las violaciones, maltrato posterior y también asesinatos hacia las mujeres, realizados por integrantes fuerzas de seguridad y del ejército, proliferan en el marco del incremento general de violaciones a los derechos humanos a las poblaciones , bajo las condiciones de las restricciones por la pandemia. De igual manera subsiste una absoluta impunidad para con los abusos del poder político acusado por graves delitos contra la mujer, como el caso del actual Gobernador de Tucumán, quien fue acusado de reiteradas violaciones seguidas de amenazas y maltrato a su sobrina ,quien hasta hoy sigue ejerciendo su mandato.
Queremos dejar en claro que todo femicidio está vinculado directamente con políticas vinculadas a quienes gobiernan bajo su responsabilidad y que forman parte de una oleada en aumento de un proto-fascismo estatal, quienes disfrazados de cordero, se creen concedentes de una especie de “privilegio” o atención especial a cuentagotas, de lo que en realidad el propio movimiento de mujeres ganado en muchos y dolorosos años con su la lucha y en las calles.
La situación que están atravesando nuestras mujeres hoy tiene un carácter grave y urgente. Es necesaria, como muchas veces lo hemos hecho, tomar el problema en nuestras propias manos, organizar medidas de lucha y campañas de difusión masiva, que visualicen lo que está aconteciendo, tener la capacidad de avanzar con propuestas superadoras y que apuntan a intervenir y sobre todo PARAR la ola de violencia hacia las mujeres. Y no estamos “inventando “nada, la propia gente lo está haciendo y tenemos que difundirlo, tomarlo y llevarlo a un plano superior de organización de protección popular, para enfrentar y hacer retroceder esta verdadera masacre de género. Seguir el ejemplo de cómo actúa la Red de Justicieras brasileñas en la ciudad de San Pablo, quienes están organizadas para resolver e intervenir en lo inmediato, a través de Brigadas de apoyo y canales de comunicación urgente vía mensajería. Hacer como los vecinos indignados en Berazategui, provincia de Buenos Aires, solidarios con una vecina, su madre e hijos, quienes montaron guardia y echaron con palos y piedrazos a un violento y su banda que merodeaba rompiendo y dispuestos a todo , tratando de penetrar en el edificio e intentando matarla junto a sus hijos. Intervenir rápida y resolutivamente, como los vecinos que se organizaron en red para rescatar, evacuar a Ana y sus cuatro hijos (uno con discapacidad ) de una barriada en Lanús -también en la provincia de Buenos Aires-amenazada por su ex marido, y trasladados a una casa segura en otra ciudad, habilitada por gente solidaria que estaban siguiendo el caso por las redes.
Impulsamos trabajar en red comunitariamente en los barrios con intervenciones autónomas, con capacidad grupal de actuar en los momentos críticos, mantener una difusión activa de denuncia propia, crear comisiones de mujeres y delegadas barrio por barrio, que puedan poner en palabras y en acciones sus urgencias frente a las diferentes variantes de la violencia institucional, manifestadas en la desigualdad de oportunidades, la pobreza, la exclusión social, fomentado el debate político , creando alternativas para superar las diferentes problemáticas de la violencia.
Propiciar entre todos y fortalecer la acción de auto defensa de nuestras propias compañeras en riesgo es una tarea principalmente de ellas mismas y a su vez es necesario integrar esos grupos de trabajo e intervención con los hombres dispuestos a romper sus prejuicios y sobre todo accionar contra la violencia macho-fascista y salir en defensa de las agredidas. Tomemos, la primera línea de acción, sin distinción de género para poner fin a las situaciones de vulnerabilidad de cientos de mujeres, niños y niñas, para impedir ser las víctimas de un sistema desigual, constituyéndonos en esta acción en sujetos de cambio de nuestra historia.
SI DECIMOS ¡Ni UNA MENOS ¡, HAY QUE ACTUAR CONSECUENTEMENTE Y AHORA ¡¡
“NO ESTAS SOLA, ANTE LA VIOLENCIA DE GENERO : INTERVENCION POPULAR DE PROTECCIÓN ANTIMACHISTA Y ANTIFASCISTA ”.
Proponemos:
-La inmediata declaración de la emergencia nacional ante los femicidios y la creciente violencia de género en el marco del confinamiento hogareño, con la correspondiente asignación de recursos urgentes y suficientes para su implementación.
-Disponer en cada barrio o sector , bajo el control de la organización popular y la auto-organización de los vecinos de casas seguras , “casas compañeras” o “solidarias” para asistir y alojar en forma inmediata a las necesidades de mujeres en peligro de muerte y que tiene que abandonar su hogar. Asimismo exigir la apertura en cada municipio o localidad, de espacios para alojar a las víctimas de violencia ( escuelas, universidades ,hoteles, guarderías, instituciones) adecuados para su resguardo y permanencia, provistos de todos los elementos necesarios.
-Conformación de Comités y brigadas de intervención de base popular intergénero para la acción y protección inmediata en cada ciudad o barrio contra este flagelo.
-Generar bases de monitoreo de los propios vecinos por zonas, equipos con guardias en lugar centralizado, conformado por voluntarios de distintas disciplinas conectados cuyo objetivo es la coordinación e intervención rápida en las redes mediante teléfonos celulares ,canal de chat en redes sociales u otro medio para monitorear y registrar la urgencia y activar la alarma temprana que permitir la intervención.
-Atención médica y psicológica tanto para las víctimas como para sus hijos o familiares a cargo.

Liga Internacional de la Lucha de los Pueblos
( I.L.P.S. ) Capítulo Argentina
(CUBa-MTR / Juventud Revolucionaria-Che / Marea Roja / Marea Roja / Cátedra Universitaria de Ambiente y Salud.)

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